Mi autobiografía
Hola, me llamo Andrés Loya y vengo a contarles mi vida en estos últimos 20 años, todo empieza el 5 de Octubre del 2000 en Cuenca-Ecuador, una ciudad de la Sierra sur que se alimenta de cuatro ríos, los mismos pasan por lugares importantes como el parque de la madre o el vado, en esta ciudad en un hospital cuyo nombre nunca puedo recordar, nazco un jueves a las 3 de la tarde, desde el inicio de mi vida tuve problemas pues al momento de salir mi padre decidió irse con mi hermana a comer dejándome solo desde los primeros minutos de vida, ahora me causa gracia pero cuando me enteré de la anécdota me sentí como un solitario en un estadio, marcando así uno de los varios momentos en donde he tenido que enfrentar situaciones graves solo. Pasaron los años y cerca de entrar a la escuela ocurre un accidente en el trabajo de mi padre donde siempre me gustaba quedarme jugando con herramientas, piezas y máquinas que habían ahí, el tiene el admirable trabajo de reparar máquinas enormes que hacen desde cocinas hasta perforaciones petrolíferas a gran escala; en fin este accidente como siempre me ocurre a mi ya que mi padre elaboraba una pieza para una máquina y al ser yo un niño curioso decido acercarme, en ese preciso momento y gracias al destino se desprende una viruta del tamaño de un tornillo decidido a vacacionar en mi ojo izquierdo, en la escena sólo había mis gritos y unas características llaves chocando entre sí provenientes de la correa de mi padre dirigiéndose a mí que al ver una viruta en mi ojo en su desesperación decide sacarla, pasé varios días con un parche en el ojo creyéndome barba negra que invade las costas de la cocina en donde vivíamos pues nunca comprendí la gravedad de la herida hasta que después de quitarme el parche se me dificultaba ver con el ojo izquierdo, después de varios exámenes y visitas con el doctor que tanto amaba a los niños le dice a mis padres que no era grave, al poco tiempo me sale un lunar en el ojo como señal de que la curiosidad es mala pero en mi filosofía de vida siempre he dicho que la vida es un riesgo y ahora mientras escribo esto me doy cuenta que es una pésima filosofía.
Mi época de escuela-colegio fue difícil porque desde esos momentos me di cuenta que no compartía los sentimientos y pensamientos que tenían los niños de mi misma edad, el primer día de escuela fue un mar de llantos y gritos provenientes de niños pensando que sus madres les dejaban para siempre, pero me dije para siempre me parece mucho tiempo, supongo que cualquiera puede pensar eso. Mientras algunas madres trataban de consolar a sus hijos la mía se asustaba al verme fresco como lechuga incluso recuerdo haberle dicho que se fuera para que las profesores empezarán, lo que no sabía era que estaba emocionado por una nueva etapa, al final de cuentas fue convirtiéndose en un acto desesperado por salir de ahí. Tuve varios problemas con profesores y alumnos pues siempre me cuestionaba todo, ha algunos profesores nunca les ha gustado eso y se molestaban cuando pedía una explicación o hacía un reclamo, por otro lado los niños y niñas que estaban en mi curso solían enojarse cuando les daba la contra en un inicio solo fueron enojos y reprimendas por parte de los profesores y mis padres pero ha medida que avanzaban los años se convertían en palabras más fuertes y finalmente en peleas.
Siempre dudé de todo incluso en la religión con 7 u 8 años uno no pensaría eso pero todo surgió cuando conocí al mundo literario que abrió mi mente ha temprana edad llegando al punto de contradecir y discutir con mis profesores de religión, eso en una escuela católica no era bien vista incluso hasta ahora, pero así tuve la obligación de hacer la primera comunión donde todos pensaron que iba a seguir el camino de el señor como decían ellos. Pero en el momento en el que mi tía me preguntó después de la ceremonia que se sentía recibir a Dios respondí que horrible ya que en ese entonces no conocía el vino. Esta ceremonia sería la última que tenía en mi escuela ya que por orden de mi padre sería reubicado en un colegio de hombres famoso en la ciudad para tener la educación élite que no estaba recibiendo en la escuela en la que me encontraba. Ahora pienso que fue la mejor decisión para mi pero en ese entonces como todo niño que no entendía el futuro lloré y me enoje con mi padre ya que me separaba de los amigos que me costó hacer, llegue al punto de hacer las pruebas de ingreso lo peor posible pero !Oh destino maldito! logré aprobar con la nota mínima.
Mi época de colegio no fue diferente a la anterior, al menos las primeros semanas fueron las más difíciles ya que pertenecía al grupo de los nuevos,en una escena donde el fútbol y la tecnología eran el pan de cada día; me costó adaptarme ya que era un extranjero en esos temas incluso dos compañeros se aprovecharon de mi necesidad de congeniar y me invitaron a jugar un supuesto juego popular de ese colegio, llevándome a un lugar donde había palmeras se juntaron con otros chicos y realizamos un círculo; cuando todos estaban listos se gritó !!guerra de cocos!! empezando a lanzarse entre sí los cocos que caían de las palmeras y al no conocer los reglas recibí varios impactos, nunca volví a jugar con ellos. Con el pasar de las semanas conseguí hacer amigos con ideales en común pasando a ser los únicos que conocerían mi lado divertido hasta ese momento. En esta etapa nunca tuve peleas con mis compañeros de curso pero sí con los profesores provocando que mi madre se convierta en invitada frecuente para conversar con los profesores; en esta etapa también conocí a profesores que me enseñaron más de la vida que de su materia teniendo un lugar importante en mi formación, sin embargo no todo era color de rosa, algunos profesores que no les gustaba ser cuestionados me tenían en su lista negra y les gustaba difamarme o tacharme como ser no pensante no obstante ninguno de estos profesores se fueron sin una dosis de verdades dolorosas entregadas de mi parte totalmente dirigidas a ellos.
Cada acción tiene su reacción y lo aprendí por las malas en mi último año de colegio, un hecho que marcaría mi vida estudiantil, siendo la única vez que me quedé en supletorios pero yo estaba tranquilo ya que no era una materia tan complicada para mí, todo esto fue provocado por un profesor que venía peleando conmigo desde segundo de bachillerato en la misma materia numérica. Este evento me hizo conocer la desesperación de los alumnos por graduarse comprando a profesores con grandes sumas de dinero o licores finos. Aunque nunca lo considere opción mis amigos si pusieron la idea en la mesa. El momento de la verdad había llegado, la prueba tenía fecha y hora, todos los que teníamos que dar la prueba supletoria nos encontrábamos en un solo salón y mientras que el profesor entregaba la hoja un aire de miedo recorría el sitio; los momentos más tensos de mi vida estaban en esa hoja que pude completarla con el tiempo justo y la certeza de tener la nota necesaria para pasar. Pasaron los días y tenía que ir a ver cual era mi nota final, ese mismo día y hora era el ensayo para la ceremonia de graduación, mientras algunos iban acompañados por padres y madres yo iba solo como siempre; al entrar y ver las listas con las notas mi mundo se derrumbó pues mi nota no alcanzaba para aprobar, aquí fue donde el destino me abofeteo con la mano de la realidad causando una gran depresión y odio a mí mismo. Al salir de aquella sala tenía que enfrentar al grupo de ensayo que me estaba esperando pero no tuve fuerzas para hacerlo así que con la cabeza abajo me fui a mi casa; mientras más me acercaba mi llanto se notaba pero no era de tristeza, sino de dolor, cuando entro y miro a mi madre el mar se derrumbó ya no podía ser aquel ser de fuerte carácter y lloré, fue tal el dolor que tenía mi alma que me exaltó y empecé a dar golpes a una mesa de la cocina mientras gritaba "porque"; mi madre había fallado en todos los intentos de calmarme así que fue a buscar a mi padre y me encontró sentado en el piso encogido de brazos y piernas maldiciendome a mi mismo. En ese momento solo un padre puede consolar a un hijo dolido y usando las palabras correctas acompañado de un abrazo y un "no estas solo" calmó las llamas dentro de mi, esa fue la última vez que llore hasta ahora.
Los días siguientes en este evento no fueron los mejores y estuve encerrado sin ver la luz del sol acompañado del ruido de Heroes del Silencio, Metallica y Mago de Oz, mi madre me levantó y me animó a ir al colegio a ver mi prueba; cuando llegamos y pedimos la prueba me doy la vuelta y aparece el profesor que impidió graduarme teniendo él en su cara una tremenda sonrisa alegando una satisfacción completa saliendo de el salón de profesores. Cuando nos dan la copia del exámen y lo empiezo a revisar me doy cuenta del porque la sonrisa de aquel profesor ya que mi calificación estaba mal y los plazos de recalificación habían terminado el día anterior provocando así que me graduara con personas totalmente desconocidas el mes siguiente y aquellos a los que llamaba amigos juraron venir a mi graduación pero ninguno se presentó.
Aunque considero que mi época estudiantil no fue la mejor siempre hubo momentos en los que vi que todo era felicidad, todos esos momentos fue acompañado con mi guitarra electrica impulsandome a participar en la banda musical de mi colegio dejando huella como la banda con más premios ganados en batallas de bandas y dejando bases marcadas para los futuras bandas del instituto; eso me abrió un camino musical donde formando una banda sólida pudimos grabar canciones y participar en festivales importantes recogiendo cierta fama y experiencias que nunca podré olvidar porque formaron parte del pensamiento de mi nueva etapa universitaria donde me he sentido más cómodo que nunca y espero que mis pensamientos se conviertan en ideales constantes en mi formación como profesional de la salud.



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